En julio de 1966 ocurrió uno de los tantos hechos aberrantes de nuestra historia, cuando la policía entró en varias universidades a reprimir con sus sus bastones golpeando a muchos profesores y estudiantes en la cabeza, todo un símbolo de la Argentina de esos tiempos. Lo que ocurrió luego fue que muchos grandes profesores decidieron irse no sólo de la UBA. En esos tiempos nuestra querida Universidad contaba con la primer computadora de latinoamérica, la cual fue desmantelada a instancias del gobierno de Onganía, autodenominado "Revolución Argentina". Esta historia la conozco desde muy chico porque mi papá, egresado de varias carreras de la UBA siempre contaba, sobre todo en épocas del Proceso de Reorganización Nacional. Hace algunos años esa historia me llegó más de cerca aún cuando tuve que diseñar un sello postal sobre César Milstein, nuestro último premio Nobel. 
En estos días de anormalidades, desprolijidades y violencia institucional me vuelve a la cabeza esa noche tan oscura. Siempre pensé en lo horrendo y violento de tener que enfrentarte a la policía, que de golpe irrumpe en tu propia casa, a los palos y con caballos. Siempre pensé el miedo que eso debió generarles a tantos docentes y alumnos. Y de estas cosas pensaba cuando el lunes pasado Pablo nos hablaba a todos sobre la actualidad de nuestra facultad. Y pensaba cuánta violencia aún hay en los pasillos, en los talleres. Y en las escuelas. Pensaba contra cuántas cosas los alumnos y los docentes nos tenemos que enfrentar para poder aprender y enseñar. Pensaba lo que cuesta educar. Y también pensaba que al menos en 1966 uno podía verle la cara al que sostenía el bastón, podía verse y sentirse ese bastón en la cabeza. Cosa que hoy no, los bastones tienen diversas formas, son invisibles, quienes los sostienen parecen los protagonistas de la película Los Otros, pero duelen tanto o más que antes. En esos días de julio de 1966 comenzó a instalarse algo muy feo en la Universidad. Y esa noche en algún punto no ha terminado. Que paradójico y perverso de esos militares, que la noche siempre ha sido el ámbito de los sueños y de lo imposible, ellos en ese entonces la conviertieron en una pesadilla. La misma pesadilla que tenemos hoy muchos de los que queremos dar clases, que nos gusta hacerlo, que creemos que este país puede ser distinto, que nos creemos capaces y que todo el tiempo estamos viendo por dónde viene el bastón a darnos por la espalda. Me niego a afiliarme al "da lo mismo", estos son tiempos donde parece que todo da lo mismo. Nosotros como miembros de la universidad deberíamos trabajar fuerte para que en nuestra sociedad no de lo mismo cualquier cosa. 
Porque aunque caigan miles de bastones no da lo mismo.

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Muy bueno Juan, esa invisibilidad de los bastones hace mucho mas perverso todo.
Creo que hay que reflexionar y accionar en conjunto para poder lograr cambios.
Muy bueno y hablando de películas y sin ánimo de generar polémica ni de que se entienda mal ayer recordaba una película. Me dió miedo pensarlo de esta otra manera. Entendamos esto como un reclamo justo y limitémosnos entre lo que nos corresponde. Sin partidismo como suelo escuchar en asambleas de gente que solamente quiere decir algo. Y sepamos que hacemos cuando decimos "decime que hago y lo hago" jajajaja (fue buenísimo). Somos grandes y sabemos que hacer y tenemos decisión propia.


Me gustaría también entender el otro lado. Loco... estan laburando... porque no pagan? cual es la excusa? porque le pasa esto solo a la fadu? tengo tantas pero tantas dudas que cada vez me meto mas en el tema sin quererlo.

PD: Nico si saliste en metro subilo que no pude escuchar y me lo perdi.

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